miércoles, 14 de octubre de 2009

REMORDIMIENTOS ETERNOS DE UNA MENTE CON LOS PEORES RECUERDOS...

Foto tomada por mi, en el centro de la Cd de México


Bien, todos sabemos, que algo de lo mejor o peor de crecer, es la bendita toma de decisiones.


Si, creemos que cuando seamos grandes podremos decidir que usar, como cortar nuestro cabello, que comer, a donde ir.... pero nunca pensamos en lo que eso trae... en las verdaderas decisiones que vienen con la llamada madurez.


Definitivamente, la mejor etapa del ser humano es la adolescencia, nada importa, decides lo que quieres y eres feliz con un nivel mínimo de responsabilidades y obligaciones, y algunas personas incluso sin ningunas, ¿qué mejor que eso?


Pero, después, azotamos al ver la cruel realidad que nos rodea al ser "adultos", pues las decisiones que siguen tendran un peso gigantesco en nuestras vidas y no debemos ser impulsivos, ni decidir al azar ni pensar tanto, porque ambos extremos llevan a lo mismo: nada.


Y llega el día en que tenemos que preguntarnos lo que nos da miedo, porque es la verdad, y es que sin arriesgar no se gana, pero ¿estamos dispuestos a dejar algo seguro?


Lo peor de esto, es que muchas veces(sino la mayoría), nos remuerde la conciencia por tal o cual decisión que tomamos en una situación, y empezamos a divagar y a pensar en el muy conocido y detestado por la mayoría, el HUBIERA.


Es difícil estar conformes con nuestras decisiones, asi sean las más tontas como las más importantes(ojo, cada persona le da la importancia que considera necesaria a x o y decisión, y nadie deberia minimizar o maximizar nada, cada quien tiene sus cajas de Pandora y sabe lo que pesa y el por qué); es difícil, porque tendemos a comparar nuestra situación con alguien mas o porque estamos tan frustrados por nuestra situación actual, que no hay nada mejor, que ponernos de automasoquistas, porque, ¿quién mejor para masacrarnos que nosotros mismos?


Todo tiene su momento, y cada quien encontrará el tiempo para cerrar esos círculos; y, lo más importante, dejar en el camino aquellos remordimientos que realmente no hacen mas que echar más peso a nuestra existencia.


Lamentablemente, hay decisiones cuyas consecuencias no se pueden dejar a un lado, y que marcaran nuestras vidas, para bien o para mal, y lo único que se puede hacer(por lo menos es lo que creo y trato de hacer...); es aprender a vivir con ellas.... pero no es nada fácil...


En cuanto a mi, tomé dos decisiones muy importantes, que marcarán mi vida hasta que dure, y trato de vivir con ellas, y es duro, por todas las consecuencias que trajeron, y mi caja de Pandora pesa mucho más de lo que alguna vez pensé... y ahora, depende de mi el demostrarme que tomé las decisiones correctas y evitar el eterno remordimiento que quiere habitar en mi mente y en mi corazón...


Las decisiones, son parte importante de nuestras vidas, y es necesario pensar dos veces, y no dejar que nadie más intervenga en ellas, porque se trata de nuestra vida la que esta en juego, y pues tampoco se vale ser cobardes y echarle la culpa al otro, queríamos crecer, ¿no?